CINE/ANIME-Macross Frontier: Sayonara no Tsubasa

poster de "Sayonara no Tsubasa"

poster

Lo primero que viene a la mente al mencionar Macross Frontier es celebración.

Y esto está plenamente justificado, al tratarse de la producción  que marca el aniversario vigésimo quinto de una de las más celebradas y reconocidas franquicias y universos del mundo del manganime.

Frontier cumple una doble función dentro del orden preestablecido de cosas, el primero y ya mencionado es el homenaje: un universo fértil en ideas e historias que, a lo largo de los años y en sus sucesivas encarnaciones, ha sido un sinónimo de calidad de animación, excelente diseño mecánico y buena música.

La segunda función que pordríamos adjudicarle a esta producción (en todas sus encarnaciones) es la de nexo, es a través de esta serie (de 25 capítulos, como no) y dos películas (que, al igual que la legendaria Ai Oboete Imasuka de 1984 recrean la historia desde un nuevo punto de vista) las diversas encarnaciones de Macross se ven reconocidas y valoradas, cerrándose varios de los cabos sueltos que han sido motivo de especulación entre los fans, en particular el destino final de la legendaria Macross Original, a la que se le consideraba perdida en los alrededores del centro de la Galaxia.

Es además, la síntesis de los elementos o rasgos característicos de las anteriores incursiones en este universo: Tenemos el triángulo amoroso y los mecha de la Macross original, la seriedad y el ambiente de conspiración de Macross Plus con la animación con rasgos juveniles y la especial importancia de la música, como en Macross 7 y todo esto enmarcado en las consecuencias de los descubrimientos a los que asistimos narrados en Macross Zero y que le dan sentido a todas las historias mencionadas.

Ya puestos en la historia, esta se inicia como una continuación directa del anterior film: Itsuwari no otahime (la falsa diva) en la cual se presentan los personajes y se traba primer contacto con la primera raza verdaderamente alienígena del universo Macross (dado que los zentraedi y los humanos comparten, como ya era conocido, un origen común) unos poderosos guerreros insectoides que viven en el vacío del espacio conocidos como los Vajra, estos, al parecer forman parte (al igual que los archiconocidos zerg de la saga de juegos Starcraft o los tiránidos del universo de Warhammer 40K) de una gran mente colmena, hecha posible a través de las distancias interestelares por los misteriosos cuarzos de pliegue (fold quartz) material que, al parecer, puede trascender las limitaciones físicas de los medios de transporte conocidos por la protocultura (también basados en el principio de pliegue espacial, sin que se detalle más la física involucrada) cuyas limitaciones se van manifestando con el paso de los años y de los cada vez mayores avances de las flotas de colonización de humanos y zentraedi, que, tal como se puede ver en varios episodios, conviven y forman parte de una sola cultura, produciéndose un mestizaje de manera real, que se refleja en las dos protagonistas de la historia: la joven cantante Ranka Lee (voz:Megumi Nakajima) y la consagrada diva espacial Sheryl Nome (Aya Endo). Y en muchos otros personajes de la historia.

 

YF - 29El escenario principal de la producción es la flota de colonización nº 25, conocida como “Frontier” la cual, partiendo del mundo de Eden (donde transcurren los sucesos de Macross Plus) se va acercando hacia el centro de la Galaxia, en búsqueda de un planeta habitable donde establecerse, siendo esta región del espacio donde anteriormente una flota de investigación (denominada 117 y en la que aparentemente iban los protagonistas de la original serie Macross) había desaparecido sin dejar rastro y donde fragmentarios reportes bien ocultos (como se muestra después) indican la presencia de los alienígenas Vajra y sus peculiares capacidades. Y que es escenario de una bien planeada operación de infiltración por tropas de otra flota de colonización, la Galaxy, en una lucha por el control de los Vajra y el poder de los Fold Quartz, conspiración en la cual las dos cantantes (y sus capacidades de interactuar a través de estas dimensiones) son elemento esencial.

Frente a la amenaza de los Vajra y sus poderosas armas, se opone la flota mercenaria de la SMS (Special Military Service) sus experimentados pilotos, entre los cuales se destaca el líder de escuadrón Ozma Lee (Katsuyuki Konishi), hermano mayor de Ranka y al cual irá a parar casi por accidente Alto Saotome, protagonista masculino de la historia y una estrella del Kabuki (variante del teatro japonés donde todos los roles son desarrollados por hombres, de allí su apodo, “hime”, princesa) por derecho propio y por familia, aunque repudia su herencia para convertirse en piloto de combate. Y componente del dilema sentimental típico de Macross, al tener que decidirse entre corresponder a Ranka o a Sheryl, y es este hecho, no aclarado en la serie de Televisión, que la da la denominación the “The end of the triangle” (el fin del triángulo al film) donde finalmente la balanza se inclina hacia una de ellas.

El guión, escrito por Yasuhito Kikuchi, es bastante concienzudo en su concepción, dejando esencialmente ningún cabo suelto en la trama y donde no existen hilos de historia definidos, siendo más bien todo el desarrollo de la historia una demostración escénica del viejo principio oriental del Hilo Rojo del destino tan presente y que encaja dentro del estilo de Shôji Kawamori, director de la producción, principal diseñador mecánico y creador del concepto de crear historias… dado que situaciones, enredos y particularmente, la secuencia final de la historia, tienen mucho que ver con otras producciones de este, tales como Macross Zero o Una chica en Gaea.

Sheryl y RankaEn cuanto al diseño de personajes, a cargo de Risa Ebata y Yuichi Takahashi, se ha optado por un dibujo más juvenil, donde -al igual que en otras producciones- cuanto más importante es la trama, mayor es el detalle en el diseño y la animación del personaje y sus rasgos característicos, esto se nota en las protagonistas femeninas, Ranka y Sheryl donde los personajes adultos tienen rasgos menos marcados, es de especial importancia el diseño de Leon Mishima, un villano que presenta la estructura típica de los villanos clásicos del anime, la expresión zorruna, los ojos pequeños y la voz (Tomokazu Sugita) siempre calculadora. En general la animación, salvo algunas secuencias de acción, da más importancia a los mechas y los escenarios (provistos por una mezcla ya conocida entre animación tradicional y rendering computarizado, sin que se note la diferencia) que a los personajes, que aparecen a veces fuera de proporción.

VF-25Tema aparte (y de los más destacados en este universo) es el diseño mecánico o como los conocen los fans los nuevos mechas. En especial los nuevos modelos de Caza Valquiria (VF) el VF 25 Messiah y el VF-27 Lucifer, los que aparentemente serán los últimos cazas tripulados de la serie, cuyo rendimiento ha sido mejorado en tal grado que la capacidad humana para pilotarlos es puesta en entredicho, además, presenciamos otros modelos de cazas de este universo, como el VF-17 y hace su debut (y despedida) el último caza de este universo, el YF-29 Durandal, una versión mejorada del VF-25 con capacidad de saltos de pliegue y mejoras en la aviónica (que parecen construidas a partir del VF 19 de Macross Plus) que lo ponen al nivel del VF -27. Se destacan también el diseño orgánico bien logrado de los Vajra y sus naves espaciales, que aparecen como réplicas monstruosas de las humanas y son bastante detalladas, y finalmente, la flota de la humanidad, compuesta de modelos mejorados de naves espaciales (que van bastante más allá del original SDF-1) trabajados en bastante detalle

Otro detalle notable de la producción es la música, compuesta por la archi-reconocida Yoko Kanno, en la cual se intercambian piezas instrumentales protagonizadas por los vientos y de corte bastante solemne con las canciones de las “divas” de un corte mucho más electro-pop, en particular Sheryl, con una mezcla de estilos típica del anime que van desde elementos del rock n’ roll hasta adiciones de música tradicional, pero siempre con una producción muy lucida, a lo cual contribuye la selección de la cantante May’n (Mei Nakabayashi) como voz de canto de la Ídolo Sheryl Nome lo que ha contribuido a su popularidad.

En suma, una producción muy bien lograda, que cierra una historia, pero nos crea un nuevo punto de clivaje para ir expandiendo un universo, que, 29 años después de su fundación, es tan legendario como actual.

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