Relato: Un Futuro Posible, por Carlos Saldivar

painting on the wall

El siguiente texto fue escrito con excremento sobre una pared de piedra:

 «Antes los gases contaminantes causaban mutaciones en nuestros cuerpos sin asesinarnos. Ahora, primero nos matan y luego nos deforman. Aquel que visite los cementerios podrá percatarse —gracias a los sentidos que aún le funcionen— de algo terrible: el proceso de descomposición de los organismos dura años. El gas que emana de los cadáveres es capaz de derretir la carne de los vivos. En el pasado, además, podíamos ver los horrores a los cuales nos enfrentábamos. Hoy todos somos ciegos, caminamos a oscuras en un mundo de pesadilla. Sí, de pesadilla. Nuestra piel nos hace dar cuenta de eso a cada instante. Antes comíamos de todo. Ahora solo nos alimentamos de carroña. Además, somos devorados por otros seres menos evolucionados. Antes podíamos comer bichos y nos sentíamos bien. Hoy las alimañas hacen nidos en nuestros cuerpos mientras nosotros mismos nos destruimos por dentro en nuestro intento por defendernos. En tanto, el futuro se cierne sobre nuestras cabezas. Aunque no debería hablar en plural; no sé cuántos de nosotros quedan, tal vez yo sea el último. Quisiera fallecer de una vez. Pero no puedo. Es otra horrenda cualidad que he desarrollado. La muerte se hace lenta y dolorosa. Una vez escuché a alguien decir que nos habíamos tornado eternos. Si soy el último, si soy imperecedero, solo me resta decir una cosa: este el infierno, el maldito infierno, yo… yo… oh… duele… cómo DUELE…»

 

Los viajeros del pasado eliminaron a la deforme criatura que les atacó súbitamente —pues resguardaba con celo el enorme muro que ellos estaban visionando—; luego, al terminar de leer, destruyeron dicha edificación y, por consiguiente, el mensaje redactado en ella. La atmósfera en ese sitio era nociva y los peligros que circundaban el ambiente, innumerables. Por ello los viajantes retornaron rápidamente a su época, el año 2021. Dirían que la travesía hacia el año 2096 fue un fracaso. Que la máquina del tiempo no pudo alcanzar la meta requerida. Los cuatro científicos hicieron un pacto: esconderían la verdad a los habitantes de la Tierra, nunca revelarían nada acerca de lo que habían visto y leído. Se preguntaron: ¿cómo fue que se había iniciado todo ese desastre? Jamás dieron con la respuesta. Nunca nadie dio con ella. No se hicieron más traslaciones hacia el futuro. El inicio del fin se dio al año siguiente, en el 2022. Una guerra biológica entre América y Europa. En este caso una máquina del tiempo que solo servía para ir al futuro únicamente era útil para saber quién iba a resultar ganador. No obstante, las esperanzas para ambas facciones (que contaban con medios de transportes en el tiempo) se hicieron vanas al saber que todos perderían. No por esto dejaron de luchar. La terquedad humana, producto de la estupidez, es ilimitada. Algunos científicos intentaron en los años sucesivos construir una máquina para ir al pasado, pero no lo consiguieron.

Este es el perturbador relato del futuro que lees mientras tus ojos se derriten, mientras te das cuenta de que la humanidad estuvo desde un principio destinada a esto.

Por su propia culpa, claro. Por tu propia culpa.

Imagen: polysterene on the graffitti wallpor conskeptical

Lima, agosto de 2001

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