Relato: Teratos, por Adriana Alarco

cabeza deformada

Soy Hilario. Desde pequeño podía caminar, correr y saltar mucho más alto y más ligero que mis compañeros.  Mientras ellos tenían sólo dos piernas, yo tenía cuatro que me ayudaban a ser rápido y veloz. El entorno, luego de las catástrofes del medio ambiente, causó cambios orgánicos en los seres humanos.  

Aquí en Teratos se usan las piernas múltiples para producir energía.  Todos estos seres extraordinarios y potentes  trabajan  caminando sobre cintas rodantes que accionan la maquinaria.  Los cíclopes mueven rocas en las montañas;  los enanos hidrocéfalos son genios pensantes que han ideado esta ciudad megalítica. Los sirenios trabajan como jardineros acuáticos cuidando los restos  del desastre ecológico producido por los humanos en los océanos, corales, algas y plantas acuáticas así como peces y mamíferos. La grandeza de esta ciudad está en su multiplicidad, en su duplicidad y en su embriología experimental. 

Estudio y trabajo caminando y produciendo energía, sin moverme del laboratorio.  Experimento con membranas para usarlas sobre miembros dañados por los rayos solares.  Los seres más fuertes resultaron ser aquellos que en la antigüedad se consideraban deformes y se culpaba de ello a una imaginaria posesión demoníaca.  En cambio, ellos son  variaciones, mutaciones, modificaciones o desviaciones de un fenómeno anormal.  Podría decirse que son anomalías de la evolución producidas por la sistemática destrucción del medio ambiente, que conducen a la formación de personajes dobles  o duplicidad embrionaria,  antiguamente llamados “monstruos”.

Al estudiar este fenómeno en los seres humanos, entendí que a veces se producen dos núcleos en la masa celular con embriones distintos y distantes con igual potencia evolutiva y con el desarrollo de la duplicidad.  Por eso me interesa la ciencia  y me fascina clonar personajes dobles como los siameses. Esa fue la decisión más importante que tomé en mi vida: clonar “monstruos”. Empecé con un ser de dos cabezas que piensa mejor que con una,  siente doble felicidad, tiene doble éxito y doble progreso en Teratos.   Los ciudadanos de esta ciudad son generalmente asimétricos, a veces nacen con más de cinco dedos en las extremidades, o con una sola pierna que serían los sirenios, o con las extremidades reducidas.   Y los seres dobles, cuando son siameses y tienen dos cabezas, son siempre del mismo sexo.

Actualmente estoy estudiando la posibilidad de clonar en una sola persona, los dos sexos, que no es el hermafroditismo conocido desde la antigüedad.   Más bien sería un ser con doble personalidad,  con dos cabezas y dos sexos y, quizás también, cuatro piernas para poder caminar más rápido, como yo.  En ese caso, no habría la necesidad de unir dos personas para tener relaciones y procrear, sino que estos seres podrían tener relaciones sexuales consigo mismos. Este sería mi mayor experimento, en el que estoy trabajando con gran ilusión.  Si llego a lograrlo, entonces yo, Hilario, doctor en Teratología,  podría recibir la condecoración más importante de la ciudad durante este primer año del tercer milenio: el Premio máximo en Teratología por haber creado el  “Ser Perfecto” del Futuro.

por Adriana Alarco de Zadra

imagen: deformed head, ubicada en este enlace.

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