Selección Breve 1 (varios autores)

till the end of time

Inauguramos esta sección de ficción breve y brevísima con cuatro importantes aportaciones, disfrutad:

MACHISMO

Manuel Araníbar Luna

– Te crees un todopoderoso. No escuchas sugerencias, como si una no existiera. ¿Te ayudo?

– No. Y cállate. Tú sólo sabes criticar. Yo sé arreglar este caos. Sube a la nave y espera.

– ¡Recuerda que somos dos! – le gritó ella. Subió a la nave y dio un portazo.

– ¡Bah! – exclamó él. Meneó la cabeza y continuó moldeando el barro- Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.

 

EL DÍA ES PEOR QUE LA NOCHE

Sergio Gaut vel Hartman y Carlos Enrique Saldivar

La noche, más que oscura, era lúgubre, y afuera soplaba un viento furioso; sin embargo, todo permaneció tranquilo hasta el amanecer. Fue entonces, a plena luz del día, que el monstruo atacó y él no tuvo más remedio que correr y correr incansablemente entre las cuatro paredes de la habitación. La puerta se hallaba trancada, la ventana tenía barrotes; intentó refugiarse bajo la cama, pero eso le jaló los pies y le mordió en un muslo.

Ha despertado sobre su cama; es aún de madrugada. Intuye que la bestia volverá. El terror lo atenaza pues sabe que aquel engendro logró su cometido. Podrá consumir carne y sangre tanto en el día como en la noche. Gracias a él.

El brillo solar se impone, las sombras en la recámara se deforman. El hombre atisba su propio cuerpo erigirse sobre los rayos de luz, su rostro sonreír y extender sus colmillos

BITACORA ALTERNATIVA

Daniel Salvo

Hace miles de años, éramos los dueños de estas tierras, hasta que llegaron los invasores y nos las quitaron. Tuvimos que adaptarnos, esperando el momento de la venganza. Algunos olvidaron nuestro verdadero origen. Otros mantuvimos el recuerdo. Hasta que por fin, en este Año del Señor de 1492, retornamos a las tierras que un día fueron nuestras, para recobrarlas y vengarnos…

VENUS IMPRESIONANTE

Luis Benjamín Román Abram

Los espectadores no dejaban de aplaudirla, la Venus de Willendorf estaba dando un gran espectáculo de ballet clásico. Si bien asombraba cómo a pesar de su rolliza figura, se sostenía una eternidad sobre la punta de sus pies o la perfecta postura de su cuerpo, lo realmente prodigioso eran sus gráciles movimientos

La mayoría de asistentes estaban emocionados hasta las lágrimas. Un anciano en primera fila, no estaba seguro si lo que observaba era  un sueño o una alucinación. Muchos caballeros susurraban sobre la aplastante belleza física de la ejecutante. Algunos la atribuían a su labrada piel ocre, que impensadamente se apreciaba suave, otros a la sensualidad inherente a sus curvas paleolíticas.

Algunas damas sentían celos al ver la expresión de sus parejas y una se decía a sí misma que habría que ver si la milenaria escultura también podía ser así de buena en la danza contemporánea, donde la rigidez no sería su aliada.

Llegó el turno del bailarín, Rudolf Ovinof, uno de los más dotados de la última década. Ingresó al escenario y estiró los brazos, los puso como si fuera a mecerla. Lejos de rompérselos como habían temido los espectadores más pesimistas, le dio un elegante reposo. Luego completó la coreografía a la perfección. La elevó, con un tremendo esfuerzo que se reservó para él, por encima de su cabeza, dejándola en horizontal. Después, la dejó de pie en el escenario teatral. Observando extasiado su rostro, ya no pudo contenerse. Mientras bajaba el telón, le dio un tierno beso en donde estarían los labios del holograma híper realista.

Imagen: Till The End Of Time… de akshay moon

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