POEMA: Versos de mi viaje por el Cosmos

 una lejana vista del cosmos

Paso el tiempo devorando la vida,

Abrazando paisajes,

Estallando en luceros,

Cocinando poemas,

Metiendo la nariz en pergaminos,

Llenándome de alergias

Con el polvo que desprenden las estrellas.

 

 

I.

Hoy me siento lejana y vegetal

Tumba de ensueños nunca más soñados

Entre láminas de acero se esconde mi esencia,

Olor a vida

Que vaga por este invernadero ardiente,

A la sombra de un gigantesco Saturno y sus anillos.

Observo crecer una semilla desde mi nido,

Con turbación virginal despierta,

Se estremece temblorosa y cuando llega el momento,

Súbitamente, se vuelca hacia afuera

Abriendo sus párpados sin sueños

En un orgasmo de pétalos,

Haciendo palpitar en su óvulo con estrépito la vida.

No me alejes de aquí, que este poco verdor

Regresa al alma el perfume olvidado de la vida.

°°°°

II.

Yo conocí bosques, lagunas, cumbres y ríos…

En las noches luceros me iluminan:

¡Quiero sentir que las lluvias espasmódicas me bañen,

Que los valles fértiles me sirvan alimento!

Porque esa imagen de la Tierra tenaz, atormentada,

Capturada en mi recuerdo

Quiere escapar furiosa de mi pecho

Para abrazarla de nuevo en la mirada.

°°°°

 

III.

Muevo los ojos de animal herido,

Sombras me persiguen

Pequeña luz alumbra las tinieblas.

Respiro poco y hablar me fatiga.

El silencio del espacio alrededor

no está dentro de mí.

Vibra mi cuerpo y desde adentro,

Como un volcán de Venus

Quiere escapar la vida:

Aprieto con fuerza los dientes que rechinan;

Debo resistir la dura prueba.

El sudor baña mi frente

Y despacio

Voy lamiendo mis múltiples heridas.

°°°°

IV.

“Dime si me escuchas, mueve algo, las manos o los ojos…”

Creo que muevo las pestañas:  sí, te escucho

pero no puedo mover absolutamente nada:

Adentro de este cuerpo inmóvil hay una vida

que espera con paciencia…

De mis pies salen dos hilos negros, largos,

De mi costado un tubo.

Desde adentro, sin mayor esfuerzo, por varias tuberías

se desangra un cuerpo.

Muevo sólo los ojos y la mano izquierda;

No me funciona el disco duro.

Yo no soy nadie, puedo existir o no existir.

Soy algo y nada más, en medio de la vida que prosigue.

°°°°

V.

Percibo una tremenda fuerza que me empuja a mí fuera de mí

y yo no quiero.  Me resisto

aunque sé que no podré luchar por mucho tiempo.

Y no duermo.  Estoy horas infinitas sin dormirme

por el miedo de no tener el valor

de despertarme.

Creo volar y pienso que no tengo sensaciones. 

¿seré sólo una idea de alguien o de algo? 

Pero observo

los planetas, los luceros, la lluvia de meteoros,

eso demuestra que poseo vista.

Sombras blancas rodean esta nave

y desde afuera entiendo que examinan un cuerpo que es el mío.

¡Desfallezco!  ¿Estoy muriéndome o he muerto?

¡La duda me hace desmayar de angustia y atravieso el portal hacia la vida!

°°°°

 

VI.

Las lágrimas no atisban por mis ojos

No siento nada,

ni frío ni dolor ni nada.

¿Por qué se han alejado de mí las percepciones?

¿Por qué sólo mi mente bulle con alucinaciones de máquina,

desgarrando, machacando, quebrantando ideas?

No lloro.  El dolor envuelve mis entrañas y estoy vacía

llena de fierros y tornillos que crecen con mi piel

se desenroscan, se agudizan, pinchan todo en mí

y entonces grito, de dolor y rabia

de amargura y rencor.

Grito y nadie me oye.  Mi boca está abierta y sin sonido

y entonces, finalmente, lloro.

°°°°

VII

Si puedo caminar todo está bien

paso a paso por el largo corredor.

¿Está lejos la pared del fondo?  No la puedo ver.

¡No me sueltes, sujétame en tu brazo

que ya desfalleciendo estoy!

Y cuando al fin, temblorosa, con los dedos

pude sentir en las yemas la puerta de acero

que estaba al otro lado de la niebla, sonreí

y mi risa fue un sollozo.

°°°

 

VIII

Casi muero, casi muero sin aire.

Casi me vuelvo polvo de una estrella

y no quise morir.

Recogieron mis huesos y los pegaron juntos

y como marioneta resucité otra vez.

¡Respiro, vivo y muevo los brazos y las piernas!

¡Hoy río con los ojos y soy feliz

de estar viva de nuevo!

°°°°

 

IX

Tengo tierra en la sangre

Y huele a hoja, a flor, a raíces de eucalipto.

Aspiran a cavar las manos,

A remover la tierra húmeda, fértil

Entonces, entro en el invernadero del espacio

Y al ver despertar con timidez encantadora

Una semilla,

Me parece siempre la primera vez

Que emocionada contemplo aquel milagro.

°°°°

 

 

X

En medio de la nada aparece un punto azul,

brillante,

que luego se convierte en rojo,

se agita, se menea, se vuelve amarillo,

se expande, encoge, crece, se llena de sonidos

que se vuelven fragor de mil tambores:

Como una estrella fugaz, así nace una idea

que se va deslizando, absorbiendo, desapareciendo luego,

para regresar otra vez sutilmente

en medio de la nada.

°°°°

  Por Adriana Alarco de Zadra

Imagen: Bending the light por NASABlueshift

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