CINE:El caballero de La noche asciende (2012)

La Saga termina, pero el mito continúa.

Personajes de "The Dark Knight Rises"

Dramatis Personae

¿Debió hacerse?

Es conocido que el director de la saga, tras la conclusión de El Caballero de la noche no tenía planes de realizar una secuela, máxime tras el fallecimiento de Heath Ledger, quien tan brillantemente encarnara al guasón y que ha sido tanto la ambición empresarial (para un estudio un presupuesto de Producción de 250 millones de Dólares es esencialmente, un cheque en blanco) como la necesidad del director, Christopher Nolan, de darle un final coherente a la trama y cerrar algunos cabos sueltos dejados al final del anterior film el que le ha dado motivo a la trama.

En este sentido, una primera cosa a destacar es la manera en que los guionistas (el director y su hermano Jonathan Nolan) han reelaborado el mito del hombre murciélago, tomando elementos de los comics y enhebrándolos en una cadena causal que es bastante interesante en sus discursos implícitos (aunque quizás más alimentados por las lecturas propias de la coyuntura global actual) y que bebe del mismo modo, de referencias históricas recientes.

La estructura, las motivaciones, los mitos

Una primera cuestión que es conveniente aclarar antes de pensar en analizar esta película es su carácter de acto, esto es más notorio con este film que con sus antecesoras o precuelas que funcionaban mejor como episodios independientes, en este film, a lo largo de todo su desarrollo, siempre habrá alguna referencia a algo ocurrido en los dos anteriores y es notoria la carga de culpa (y resignación) que algunos de los personajes llevan consigo pese al aparente estado de “paz” en el que se encuentra la ciudad. Lo cual solo se comprende si se ve las tres películas como parte de la misma unidad, donde se van agregando en capas superpuestas y mutuamente soportadas, historias, ideas y pareceres estéticos, dado que es también un testimonio de la evolución de un estilo de narrar.

Podríamos ahondar en los elementos del cómic que sirven de inspiración a esta saga, en particular las sagas (para esta película) Knightfall y No man’s land pero la influencia va más allá aun, a la seminal reinterpretación del mito del murciélago hecha por Frank Miller en The Dark Knight Returns, cuya influencia se ve reflejada en aspectos puntuales y determinados en este film, un evidente guiño a los seguidores del cómic.

Christian Bale

El protagonista

Pero no es por entero un Batman de Cómic el que vemos interpretado por Christian Bale en esta saga. Dado que, si bien están presentes los elementos de Obsesión y Neurosis que tan bien relató Tim Burton en la saga antecesora (con un Michael Keaton más que apto para esas actitudes) pero los complementa con ingredientes más profundos, convirtiendo al héroe no en un personaje, sino en un rol, interesante cita de Michel Maffesoli que vemos reflejada en la conversación entre Bruce Wayne y el Policía John Blake (Joseph Gordon-Levitt) que cualquiera puede ser Batman.

Hay varias motivaciones que animan a los personajes del film, siendo la primera de ellas la culpa, siendo eso bastante obvio para Wayne y el comisionado Gordon (Gary Oldman) habiendo erigido un logro trascendente (eliminar el crimen organizado de Ciudad Gótica) erigido sobre una mentira (el encubrimiento de las acciones de Harvey Dent y el uso de Batman como chivo expiatorio) lo cual no es un logro en modo alguno, dado que no resuelve las causas del crimen, simplemente pone a los criminales fuera de circulación.

La Gótica de esta película parece casi calcada de la Nueva York de Giuliani (y de buena parte de los EE. UU. Post 11-S) , un estadobatman & catwoman policial donde los mayores criminales (esto es, los que causan las condiciones para que el crimen se vuelva necesario y hasta atractivo y con esto otro mito: que los criminales son, cosa que admite varios matices de gris) viven vidas acomodadas de cuello blanco. Cualquier paralelo a la plutocracia que se originó con la especulación en Wall Street y que se refleja dentro de sus miserias pequeñas, grandes y gigantescas en series como Revenge no es casual.

Esto nos lleva a otro elemento interesante, que Nolan trabaja con maestría y de acuerdo a los vientos del zeitgeist, es la importancia de la Codicia como generador de acciones, es la codicia en sus diferentes matices la que le da a Bane su ventana de oportunidad en Ciudad Gótica. Ya pensadores del otro lado de la escala (considerando que, en más de un sentido, el papel del héroe se puede enmarcar como una prédica conservadora: la defensa del autoritarismo para “salvarnos” del caos, propia de regímenes fascistas) como Sloterdijk y Zizek mencionan el fundamental papel que compone para la génesis y el funcionamiento del capitalismo tal cual lo conocemos, la envidia (como emoción motivadora de la acción) y la codicia, que la complementa, volviendo a quienes la tienen obsesos adictos al poder.

Bane

Bane, el villano principal

Mención aparte merecen los dos antagonistas de este episodio: Bane (Tom Hardy) fielmente relatado -como mito- respecto al cómic pero con un giro muy oscuro que lo vuelve tridimensional, antes que un enemigo con un odio inenarrable (como en el cómic) o un agente del caos (como el guasón de El Caballero de la Noche) Bane esconde dentro de sí un trayecto de vida y ciertos valores que le dan sentido a sus acciones, que siempre se ocultan por la máscara como contraparte de Batman, ya que ambos no pueden vivir sin ella (aunque en diferentes aspectos) y Selina Kyle

catwoman

Gatúbela

(Anne Hathaway) construida muy particularmente, sin referencias obvias al cómic ni a sus antecesoras en el rol (en particular el muy logrado trabajo de Michelle Pfeiffer en el ciclo de Burton) lo que también le aporta profundidad a la trama, Selina es un personaje esencialmente egoista, pero compasiva, acostumbrada a adaptarse a las circunstancias (dado que suele terminar en el lado delgado de la cuerda) y que, a diferencia de Batman o Bane, es permanentemente transparente.

La ciudad como Protagonista

Tan importante como los personajes en este film, es el papel de la ciudad, las tomas amplias, los detalles de la cámara siempre atentos al ambiente de la ciudad y a su

destrucción de gotham

Gotham siendo destruída

degradación, primero consecuencia de la desigualdad (los jóvenes que van a las cloacas al no poder encontrar trabajo) y luego debido a la acción de Bane y a toda la guerra de nervios que se erige alrededor de esta terminando con el siempre temible hongo núclear, Nolan nos parece decir que tan importante como las personas (y los roles que aceptan tomar) son los ambientes donde venimos al mundo, mal que aun no ha podido ser erradicado pese a los “logros” de las democracias occidentales, en este sentido, el film asume rasgos de una distopía, en particular durante su arco final, en que la ciudad parece estar a la merced de sus criminales.

El Fin y el Principio del Héroe

Tan importante como la ambientación o la narración de los hechos, son los valores o significados más profundos que podamos sacar del film en tanto producto de ficción, y muy en particular, dado su carácter de producto del cómic de superhéroes como una recreación del viaje del héroe detallado por Campbell, lo que vemos a lo largo de la saga es la recreación, una y otra vez de este trayecto, aunque con desviaciones y meandros y pausas insoportables (como cuando Bruce Wayne ve por televisión a su ciudad caer, sin poder hacer nada al respecto). En cierto sentido, se puede decir que la trama mantiene a casi todos sus personajes con una sola cosa que atender: el deber y que, intrínsecamente, nadie es libre, con la excepción de quién termina con sus obligaciones.

Pero, a diferencia del clásico trayecto donde el héroe asciende a un siguiente nivel de comprensión, la recompensa final (o el elixir) no es otro sino la redención, la oportunidad de un nuevo comienzo, podríamos decir, pensando en las escenas finales, que el fin del héroe y el descanso del guerrero son la misma cosa.

Concluyendo…

Una película que bien vale el tiempo que invertimos viéndola, con personajes creíbles y una ambientación notablemente lograda, una música impresionante (Hans Zimmer siempre a la altura) y un lenguaje visual tan absorbente como bien logrado le dan un fin en exaltación a esta saga, donde, con las lecciones aprendidas, resuena el mensaje de fondo no es el personaje, es el rol.

Asumamos el nuestro.

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